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viernes, 30 de octubre de 2015

PRESION ALTA Y DIABETES (HIPERTENSION Y DIABETES)


PRESION ALTA Y DIABETES
Hipertensión y diabetes

Hipertensión como complicación de diabetes


La diabetes como tal es una enfermedad con la que se puede convivir toda la vida, lo importante es controlar la glucemia para evitar dificultades que deriven en patologías concomitantes. Una de las complicaciones más comunes, que debe ser tomada muy en cuenta en diabetes, es la hipertensión. Por ello, es importante saber como la hipertensión y la diabetes se relacionan y como está relación influye en el estado general de la salud.


Hipertensión y diabetes 

Si bien la diabetes es una enfermedad con la que se puede convivir toda la vida, es necesario conocer las complicaciones que esta puede tener, ya que de ellas dependerá la evolución y pronòstico de la enfermedad.

Existen diferentes complicaciones en diabetes a tener en cuenta, una de las más comunes es la hipertensión.

Relación entre hipertensión y diabetes

Aproximadamente el 40% de los diabéticos tipo I y II sufren de hipertensión, esta se correlaciona en forma directa con los niveles de glucemia en sangre.

Factores que aumentan la predisposición a sufrir hipertensión en la diabetes

Obesidad.
Insuficiencia renal.
Nefroesclerosis.

¿Cómo actúa la hipertensión en la diabetes?

Aumenta triglicéridos en sangre, debido al aumento de la lipoproteína VLDL, fabricada en el hígado.

Aumenta las probabilidades de producirse agregación plaquetaria, que deriva en la formación de ateromas y reducción del calibre arterial.

La glucemia no controlada puede limitar las funciones renales, produciendo un aumento de la tensión arterial.

Aspectos a tener en cuenta en el tratamiento de hipertensión como complicación de diabetes

Es necesario normalizar el peso, ya que uno de los factores anteriormente mencionados que aumentan el riesgo de padecer hipertensión es la obesidad.

Es importante limitar la ingesta de sodio de las comidas.

Es importante limitar el consumo de ácidos grasos saturados.

La medicación deberá ser evaluada e indicada por el médico tratante, esta se ajustará a las necesidades de cada persona, ya que cada metabolismo reacciona de manera diferente.

Si se sufre de diabetes es muy importante conocer cada una de las complicaciones que pueden existir y como estas pueden afectar la salud, de esta forma a través de la información y conocimiento se pueden tomar medidas preventivas, que puedan garantizar una mejor calidad de vida.

miércoles, 21 de octubre de 2015

DIABETES SENIL

DIABETES EN EL ANCIANO (DIABETES SENIL)

FRECUENCIA



La diabetes mellitus aumenta con la edad, por lo que su incidencia es muy alta en los sujetos de edad superior a los 65 años, en quienes se manifiesta incluso con algunas características clínicas especiales, que a menudo ocasionan algún tipo de mínusvalía y requieren la hospitalización durante una larga temporada.

La diabetes a edades avanzadas representa por ello una realidad sanitaria y socioeconómica enormemente importante.

En su comienzo a edad avanzada, con los típicos síntomas de la diabetes o con hiperglucemia en ayunas superior a 140 mg/dl y a 180 mg/dl en fase posprandial, la diabetes puede presentar caracteres propios no sólo de la diabetes del adulto o de la madurez, sino también de la diabetes juvenil, y puede presentarse bajo distintas formas:

• diabetes de la madurez no insulinodependiente con importante componente diabético familiar, con sobrepeso, presentación tardía o no diagnosticada hasta una edad ya avanzada, generalmente asintomática


• diabetes de la madurez no insulinodependiente de presentación tardía o no diagnosticada anteriormente, sintomática, generalmente con peso normal, que se manifiesta a menudo por un episodio intercurrente de tipo infeccioso


• diabetes de la madurez no insulinodependiente, asintomática con notables características de transitoriedad, íntimamente relacionada con un factor intercurrente y generalmente de tipo farmacológico (administración de diuréticos, esteroides)


• diabetes insulinodependiente con las típicas características de la tendencia a la cetosis, de la carencia insulínica y del adelgazamiento


• diabetes insulinodependiente con las típicas características clínicas pero no etiopatogénicas de la diabetes juvenil, probable evolución de una diabetes de la madurez no diagnosticada y que con el tiempo ha adquirido carácter de insulinodependencia por causas intercurrentes.


Este espectro de diferentes formas de diabetes de aparición tardía no contempla obviamente la diabetes diagnosticada a edad juvenil o la diabetes de la madurez pero de evolución espontánea a edad geriátrica.



CARACTERÍSTICAS CLÍNICAS



El intento de clasificar la diabetes que aparece a edad senil en diferentes categorías refleja el hecho de que las alteraciones metabólicas y los signos clínicos de la diabetes propia de la edad avanzada no son homogéneos. La baja tolerancia a la glucosa que existe en la vejez engloba un grupo heterogéneo de alteraciones en las que pueden intervenir varios factores: la malnutrición, la inactividad física, la disminución de la masa magra corporal que capta, utiliza y almacena la glucosa, la alteración de la secreción insulínica y los factores antagonistas de la insulina.

Al avanzar la edad, se mantiene al parecer la secreción insulínica por parte de la célula del páncreas, mientras que parece que se reduce la sensibilidad de los tejidos periféricos a la acción de la insulina.


Es importante recordar las posibles causas de hiperglucemia no relacionadas con la diabetes mellitus primitiva. La diferenciación resulta de gran importancia, considerando las repercusiones sobre el tratamiento.



CÓMO SE MANIFIESTA


La glucosuria (presencia de glucosa en la orina) y la presencia de una mayor cantidad de azúcar en la sangre se descubren de forma accidental en el curso de exámenes realizados por otra causa. El paciente no presenta ninguna sintomatología diabética.


En las mujeres se registra a menudo prurito vulvar causado por una moniliasis o micosis.Son menos frecuentes en el anciano los clásicos síntomas de la diabetes: poliuria (aumento de la cantidad de orina), sed, polifagia (aumento del apetito), adelgazamiento y cansancio. 

La poliuria se debe generalmente a que la eliminación de grandes cantidades de azúcar por parte de los riñones conlleva un aumento de la pérdida de agua: a pesar de la sed notable, el equilibrio hídrico pocas veces se mantiene, por lo que sobreviene cierto grado de deshidratación. La pérdida de peso se debe a la combustión por parte del paciente diabético de su propio tejido muscular y adiposo para la producción de energía, ya que la glucosa, el combustible fundamental y más a disposición del organismo, no puede obtenerse y quemarse en cantidades normales.


COMPLICACIONES


Las principales complicaciones de la diabetes, no sólo del anciano sino también juvenil, son las que afectan a las arterias y a los capilares.


Resulta difícil considerar en el anciano diabético la hipertensión arterial como una complicación de la diabetes, ya que generalmente es preexistente o concomitante. Ello no obstante, la normalización de los valores de la presión se impone como forma de prevención o de detención de las posibles complicaciones vasculares.


La neuropatía diabética debe considerarse una complicación muy frecuente en la diabetes senil.


Favorecida por una alteración coexistente de la vascularización, es la principal causa del “pie diabético”, que representa quizá la complicación más característica de la diabetes del anciano. La afección articular, la úlcera tórpida, la osteólisis, la necrosis y la gangrena son problemas de difícil solución y con una fuerte repercusión socioeconómica. El 2 % de las camas hospitalarias están ocupadas por diabéticos ancianos con patologías del pie. 

Alrededor de la mitad de las amputaciones se registran entre los diabéticos ancianos y la gangrena es 50 veces más frecuente en la edad tardía entre la población diabética.


TIPOS DE DIABETES SENIL

El factor primario de esta menor sensibilidad a la insulina parece ser una disminución de la capacidad de utilización de la glucosa debido a una reducción de la masa muscular.

Los primeros síntomas son los de las complicaciones: pérdida de vista por una catarata; claudicación intermitente; gangrena de los extremos de los pies o dolor anginoso por una vasculopatía obliterante; debilidad y parestesias por una neuropatía periférica.


En el anciano es muy poco frecuente la presentación de un coma agudo o de un precoma. 


Tal circunstancia puede registrarse en un individuo anciano sólo cuando una diabetes moderadamente grave pero latente se convierte súbitamente en una diabetes de tipo cetósico por una infección aguda o una enfermedad generalizada. Esta forma evoluciona generalmente en unas horas o unos días, pero nunca de manera realmente repentina como ocurre en la hipoglucemia. Se manifiestan con frecuencia dolores abdominales y vómito, con el consiguiente agravamiento del estado de deshidratación, así como rápida y grave pérdida de la agudeza visual.


La orina contiene grandes cantidades de azúcar y de cuerpos cetónicos y la cantidad de azúcar en sangre supera habitualmente los 250 mg por 100 ml.


Dos son los órganos más afectados: la retina, donde en la forma más llamativa se producen microaneurismas y hemorragias que provocan una grave pérdida de vista, y los riñones, donde las lesiones glomerulares dan lugar a una insuficiencia renal progresiva. Estas dos formas son habitualmente complicaciones tardías de la diabetes juvenil, de modo que son poco frecuentes en el anciano.


El segundo tipo de complicación vascular afecta a los vasos de mayor calibre, especialmente a las coronarias y a las arterias cerebrales, así como a los vasos de las extremidades inferiores. La afección de las coronarias reviste especial importancia porque es la causa más común de muerte en la diabetes. Las lesiones detectadas en la diabetes no difieren de las que se observan en la arteriosclerosis obliterante de los no diabéticos, una enfermedad extendida, que es incluso causa importante de muerte en la población adulta.


La neuropatía de los nervios craneales es bastante común en la diabetes senil, sobre todo la que afecta a los nervios tercero y sexto. Por último, la amiotrofia diabética, aunque de baja incidencia, es mucho más común en la diabetes del anciano que en la del joven.


Las infecciones urinarias y del aparato respiratorio son frecuentes y alteran la compensación metabólica.


• diabetes no insulinodependiente, obesa, asintomática;


• diabetes no insulinodependiente, de peso normal, a menudo asintomática;


• diabetes tendente a la cetosis y al adelgazamiento insulinodependiente;


• diabetes transitoria por causas intercurrentes (con características tanto de la forma no         insulinodependiente como de la insulinodependiente).  

martes, 20 de octubre de 2015

TRATAMIENTOS AVANZADOS DE LA DIABETES


Tecnologías y tratamientos avanzados en la diabetes

Dr. José Ramón Calle
Especialista en Endocrinología del Hospital Clínico de Madrid. Asesor Médico de la Fundación para la Diabetes
Temas: Tratamiento , Avances/Investigación
Fecha: 11 de marzo, 2015

Como en los últimos años, la parte del león del congreso se la han llevado las bombas de insulina. Se han presentado los últimos modelos de los diferentes laboratorios, cada vez más cómodos para el paciente y con mayor eficacia y seguridad. Hasta ahora las bombas de insulina están infrautilizadas, especialmente en España, donde sólo las utilizan el 6-7 % de las personas con diabetes tipo 1, frente a más del 30 % en otros países como Estados Unidos, Noruega o Países Bajos. De hecho, en el congreso se han presentado estudios que demuestran cómo muchas personas con diabetes tipo 2 tratadas con insulina también pueden ser candidatas a tratarse con una bomba de insulina.

Sin embargo, más que de las bombas de insulina convencionales, en el congreso se ha hablado de los pasos que nos tendrían que llevar a la bomba de insulina de asa cerrada o páncreas artificial, es decir, la bomba de insulina en la que el paciente pudiera despreocuparse de medir la glucosa y de ponerse insulina, ya que la bomba iría acoplada a un sensor que mediría en todo momento el nivel de glucosa y segregaría la insulina en función de dicha glucemia. Podríamos decir que nos vamos acercando poco a poco. Para ello necesitamos que los sensores de monitorización continua sean más fiables, y los últimos modelos mejoran dicha fiabilidad. También necesitamos que haya menos retraso entre la glucosa medida donde se coloca la aguja de los sensores, el líquido intersticial, y la sangre, y también vamos mejorando, de manera que ahora el desfase es de pocos minutos. 

La insulina también debiera pasar rápidamente a la sangre en respuesta a una cifra de glucosa y aquí tropezamos con que en lugar de ir a la vía porta, como la que segregan las personas no diabéticas, pasa primero al tejido que hay debajo de la piel. Se han intentado vías diferentes a la subcutánea, como la peritoneal, con resultados prometedores aunque todavía hay que mejorarlos. 

En cualquier caso, hemos podido ver cómo en grupos controlados bombas de asa cerrada experimentales funcionan razonablemente bien, aunque todavía estamos lejos de que puedan estar comercializadas. Lo que sí que tenemos ya son bombas de insulina en las que la bomba hace lo que se conoce como una suspensión predictiva: hasta ahora, algún modelo de bomba acoplada a sensor de glucosa paraba la bomba durante 2 horas cuando se producía una hipoglucemia. La novedad está en que ahora es posible que la bomba calcule que se va a producir una bajada en los próximos 30 minutos y pare su infusión hasta revertir esta situación.

Para poder aproximarnos más al ideal del páncreas artificial sería importante contar con insulinas más rápidas que las insulinas actuales, más lentas que las de las personas no diabéticas. Llevamos años detrás de estas insulinas y hemos tenido la oportunidad de ver los resultados de estudios que parecen avalar el que dentro de poco podamos tener estas insulinas.

Lo que sí es una realidad, al menos en Estados Unidos, es una nueva insulina inhalada, la Afrezza. Hay que reconocer que la mayoría de los especialistas mira con reticencia a las insulinas inhaladas después del gran fiasco que supuso la anterior inhalada, la Exubera, retirada al poco tiempo de su comercialización por el propio laboratorio por la mala aceptación por parte de médicos y pacientes. Incluso, con posterioridad a su retirada, supimos que algún estudio apuntaba a posibles alteraciones pulmonares. Ahora parece que la nueva insulina es mejor, más precisa en la dosificación, más pequeña que su predecesora y realmente es posible que dentro de poco sea una buena herramienta terapéutica. En Europa todavía no está comercializada y, mientras esto sucede, habrá que estar atentos para comprobar si los buenos datos con los que contamos hasta ahora se confirman.

Tecnologías y tratamientos avanzados en la diabetes.Se acaba de celebrar en París la octava edición del Congreso sobre los últimos avances en el tratamiento de la diabetes (ATTD 2015, International Conference on Advanced Technologies & Treatments for Diabetes). En esta ocasión no se ha presentado ninguna novedad deslumbrante, pero sí una serie de trabajos que suponen pasos en la dirección correcta a la hora de facilitar la vida y evitar las complicaciones de las personas con diabetes.




jueves, 15 de octubre de 2015

MANEJO DE LA HIPERGLUCEMIA

MANEJO DE LA HIPERGLUCEMIA (AUMENTO DE AZUCAR EN SANGRE)  EN DIABETES MELLITUS TIPO2

ACTUALIZACIÓN DE 2015

Diabetes Care ha publicado en enero de este año una actualización del documento de posicionamiento conjunto de la ADA y la EASD sobre el manejo de la hiperglucemia en la diabetes mellitus (DM) tipo 2, que complementa el informe de 2012 y al que se hacen continuas referencias en el nuevo documento.

Los objetivos de HbA1c (Hemoglobina Glicosilada) para el manejo de la hiperglucemia, deber ser mas o menos rigurosos en función de las características del paciente y de su enfermedad, teniendo en cuenta que hay factores que son potencialmente modificables y otros que no lo son.

La primera opción de tratamiento sigue siendo metformina en monoterapia. Si con la monoterapia no se alcanzan los objetivos de HbA1 a los 3 meses, se recomienda añadir una de las seis opciones de tratamiento (a las cinco terapias del documento anterior: sulfonilureas, glitazonas, gliptinas, analogos de GLP-1 e insulina basal, se añaden los inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa tipo 2 (SGLT2).

En promedio, un segundo agente está asociado a una reducción aproximada de la HbA1c del 1%. Si no se produce una reducción clínicamente significativa de la glucemia (no respondedores), entonces, tras comprobar el cumplimiento terapéutico, este segundo agente debe suspenderse, y sustituirse por otro con un mecanismo de acción diferente.

Los inhibidores SGLT2, canagliflozina, dapagliflozina y empagliflozina, son la principal novedad en el tratamiento. Entre sus ventajas se señala que no producen hipoglucemia, producen perdida de peso y disminuyen la presión arterial. Entre sus desventajas se señalan infecciones genitourinarias, poliuria, reacciones adversas de depleción del volumen notificadas como hipotensión y mareos, aumento del colesterol LDL y aumento de la creatinina sérica. A las que habría que añadir el coste elevado y su menor experiencia de uso. Faltan datos sobre resultados microvasculares (al igual que con la mayoría de los agentes distintos de las sulfonilureas e insulina) y los efectos sobre la enfermedad macrovascular son desconocidos; los ensayos de seguridad cardiovasculares están actualmente en curso.

De los inhibidores de la DPP4, la novedad está en relación al posible aumento de hospitalizaciones por insuficiencia cardíaca y, con los datos actuales, se recomienda su uso con precaución en pacientes con insuficiencia cardíaca.

En cuanto a los análogos de GLP-1, crece la relación de principios activos del subgrupo con lixisenatida, albiglutida y dulaglutida, los dos últimos autorizados y pendientes de comercialización en España. Como novedad, se señala la asociación de su uso con pequeños aumentos de la frecuencia cardiaca.

Los secretagogos de acción rápida (glinidas) pueden ser utilizados en lugar de las sulfonilureas en pacientes con horarios de comida irregulares o que desarrollan hipoglucemia postprandial tardía a una sulfonilurea.

Sobre los tratamientos asociados, no se recomiendan las asociaciones de inhibidores de DPP-4 con análogos de GLP-1, ni las de los inhibidores de SGLT2 con análogos de GLP-1.

La publicación del documento de posicionamiento coincide con el suplemento monográfico con las recomendaciones “Standards of Medical Care in Diabetes” que recoge las últimas evidencias que han surgido en el campo de la diabetes aprobadas por el comité ejecutivo de la ADA. Las novedades en este documento están comentadas en castellano en el blog de redGDPS.

sábado, 10 de octubre de 2015

DIABETES GESTACIONAL

DIABETES GESTACIONAL


Última actualización: lunes 27 de abril de 2015


Diabetes gestacional

El nombre diabetes mellitus hace referencia a un grupo de enfermedades caracterizadas por la elevación de la glucosa (azúcar) en la sangre.

La glucosa es una fuente fundamental de energía para nuestro organismo. La glucosa proviene de la dieta y de los depósitos del hígado (glucógeno). Durante el ayuno, el hígado se encarga de liberar glucosa para que así siempre haya azúcar disponible para ser utilizada. Algunos órganos, como el cerebro, únicamente utilizan glucosa como  alimento.

Para que la glucosa de la sangre entre en el interior de las células y pueda ser utilizada como energía, precisa la acción de una hormona secretada por el páncreas (un órgano que se encuentra en el abdomen justo detrás del estómago) llamada insulina.

Los diferentes tipo de diabetes se clasificación de acuerdo con su causa.

La diabetes gestacional es la intolerancia a la glucosa que se desarrolla durante el embarazo apareciendo generalmente durante el segundo trimestre. Entre 2 y 10 mujeres embarazadas de cada 100, desarrollan diabetes gestacional.

La mayoría de las pacientes que desarrollan diabetes gestacional suelen volver a la normalidad después del parto si bien su riesgo de desarrollar diabetes en el futuro es alto.

La diabetes gestacional debe ser tratada para evitar complicaciones en la madre y en el feto.

¿Por qué se produce?

Algunas de las hormonas que se producen a lo largo del embarazo tienden a producir un aumento del azúcar en sangre, con el objetivo de que nunca pueda haber una bajada de azúcar que afectaría gravemente al feto. En la mayoría de las mujeres esta tendencia a la elevación del azúcar es contrarrestada por una mayor secreción de insulina desde el páncreas de la madre. Sin embargo, en ocasiones, la secreción de insulina no es suficiente para normalizar los niveles de azúcar, llevando a que se produzca una diabetes.

¿Cuáles son sus síntomas?

La diabetes gestacional no produce síntomas. Por ello es muy importante realizar los análisis necesarios para detectarla.

¿Qué efectos puede tener la diabetes gestacional sobre el feto y la madre?

La diabetes gestacional puede producir diferentes complicaciones:

En el feto:

Si aparece desde el inicio del embarazo puede producir abortos espontáneos y malformaciones fetales.
Si aparece durante el segundo y tercer trimestre de la gestación, puede producir un crecimiento exagerado del feto que se traduce en un peso exagerado en el momento de dar a luz. Este crecimiento puede llevar a complicaciones en el momento del parto, pudiendo ser necesario practicar una cesárea.
Niveles bajos de azúcar en sangre al nacer.

En la madre:

Mayor riesgo de muerte durante el embarazo como consecuencia de una preeclampsia.
Mayor riesgo de diabetes mellitus tipo 2 en el futuro.

¿Es posible saber qué mujeres tendrán diabetes gestacional durante el embarazo?


Si bien es difícil predecir qué mujeres desarrollarán diabetes gestacional, las probabilidades aumentan si:

Se ha tenido diabetes gestacional en embarazos previos.
Existe sobrepeso antes de quedar embarazada.
Los niveles de azúcar en orina están aumentados.
Existe intolerancia a la glucosa.
Existen antecedentes familiares de diabetes.
Se han tenido hijos que hayan pesado 4,5 Kg. o más al nacer.
Se ha dado a luz a recién nacidos muertos.
Si existe demasiado líquido amniótico.
Si la edad materna es superior a 35 años.

¿Cómo y quién debe ser estudiada por la posibilidad de una diabetes gestacional?

En la primera visita prenatal de cualquier mujer se deben realizar los análisis adecuados para descartar la presencia de una diabetes, en general una determinación de glucosa basal y/o una hemoglobina glicosilada. Este análisis permitirá diferenciar de si la paciente tiene una diabetes previa al embarazo o una verdadera diabetes gestacional. Cualquier diagnóstico de diabetes en el primer trimestre de gestación debe considerarse como diabetes no relacionada con la gestación.

En toda mujer embarazada en la que no existe un diagnóstico previo de diabetes se debe de realizar una búsqueda de diabetes gestacional entre las semanas 24 y 28. Los criterios de diabetes gestacional difieren de los de diabetes no gestacional dado que los umbrales de glucosa que se asocian con efectos adversos en la madre, feto o el periodo neonatal son más bajos que los considerados como criterios de diabetes en las mujeres no embarazadas.

La búsqueda de diabetes gestacional puede realizarse con cualquiera de las dos estrategias siguientes:

Un test de sobrecarga oral de 75g de glucosa en ayunas en un único paso, con determinación de la glucosa en sangre a la hora y las dos horas. El diagnóstico de diabetes gestacional se realiza si se cumple cualquiera de los siguientes criterios:

Glucosa en ayunas ≥ 92 mg/dL (5,1 mmol/L).
Glucosa a la hora ≥ 180 mg/dL (10 mmol/L).
Glucosa a las 2 horas ≥ 153 mg/dL (8,5 mmol/L).
Una estrategia en 2 pasos (prueba de O’Sullivan) con:
Un test de sobrecarga de 50g de glucosa que no requiere estar en ayunas. Si un ahora más tarde la glucosa en sangre es ≥ 140 mg/dL (7,8 mmol/L), se debe proceder con el siguiente paso, consistente en una sobrecarga de 100g de glucosa en ayunas con determinación de la glucemia a las 3 horas. Un valor ≥ 140 mg/dL (7,8 mmol/L) es diagnóstico de diabetes gestacional.
Dado que muchos casos de diabetes gestacional son realmente mujeres con diabetes previa al embarazo, se recomienda realizar alguna prueba de búsqueda de diabetes entre 6 y 12 semanas después del parto, idealmente una glucemia basal o un test de sobrecarga oral de glucosa.

¿Cuál es su tratamiento?

Las embarazadas con diabetes gestacional deben:

Medir ellas mismas sus niveles de azúcar en sangre varias veces al día, pinchándose en el dedo. Los resultados deben apuntarse para llevarlos a las consultas de atención prenatal. La concentración de glucosa (azúcar) debe mantenerse lo más cercana posible a la normalidad (menor de 95 mg/dL antes del desayuno, comida y cena, y menor de 120 mg/dL 2 horas después de cada comida).
Determinar los niveles de cetonas en orina. Las cetonas son compuestos que indican el control de la diabetes. Un valor positivo de cetonas en orina indica que la cantidad de glucosa en sangre debe ser muy alta.
Seguir una dieta baja en azúcares simples de acuerdo con las recomendaciones del médico. La dieta debe ser individualizada con un aporte calórico según las necesidades de cada mujer. En general se debe:
Realizar un aporte de calorías similar cada día, algo fundamental si se recibe tratamiento con insulina.
Distribuir las calorías en al menos 3 comidas principales poco abundantes y 2 tentempiés, a media mañana y al acostarse.
Tomar alimentos ricos en fibra para evitar el estreñimiento y reducir la glucosa en sangre. Se debe consumir una cantidad de fibra diaria ≥ 25 g/día.
Beber abundantes líquidos.
Realizar ejercicio físico frecuente. Las mujeres habituadas al ejercicio antes del embarazo pueden continuar con lo que hacían antes de quedar embarazadas evitando:
Después del primer trimestre, ejercicios en los que haya que tumbarse boca arriba. El aumento del peso del útero puede presionar vasos sanguíneos importantes y producir desmayos.
Correr en días calurosos y húmedos. El aumento rápido de la temperatura corporal puede dañar al feto.
Pilates. Puede realizarse si son clases especiales para embarazadas pero las clases normales de Pilates concentran mucho ejercicio en la espalda y no benefician a las embarazadas.
Ejercicios de equilibrio. El aumento de tamaño uterino desplaza hacia delante el centro de gravedad de las embarazadas alterando así su equilibrio. La realización de ejercicios de equilibrio en esta situación puede precipitar caídas.
Las mujeres no habituadas al ejercicio deben consultar previamente con su ginecólogo.

Evitar una ganancia exagerada de peso.
Controlar su tensión arterial.
En ocasiones, cuando la glucosa en sangre se encuentra alta y no puede controlarse con la dieta, es necesario el empleo de insulina. Las necesidades de insulina suelen aumentar a lo largo del embarazo y las dosis se deben ir reajustando en función de los niveles de azúcar en sangre. Si se utiliza insulina es importante comer a horas fijas, tomando un número similar de calorías en cada una de ellas a lo largo de los días. También es importante mantener una actividad física similar a lo largo de los días. Con todo ello se evitarán bajadas de azúcar (hipoglucemias). En cualquier caso, si se realiza ejercicio mientras se está en tratamiento con insulina, es necesario llevar siempre algún tipo de azúcar encima (terrones, caramelos, zumos, etc.) e ingerir carbohidratos antes de realizar el ejercicio si este va a durar más de 30 minutos.

¿Con qué frecuencia se debe acudir a la consulta?

Las embarazadas con diabetes gestacional deben acudir a consulta con más frecuencia que las embarazadas normales. La frecuencia con la que deben acudir depende del estado general de la madre y de si utiliza o no insulina. En cada consulta se:

Revisa al bebé.
Pregunta sobre la alimentación.
Comprueban los niveles de azúcar en sangre.
Modifica la dosis de insulina (si se está con insulina).

¿Cómo será el parto?

Cuando los niveles de azúcar se han mantenido cerca de lo normal, lo más probable es que el parto transcurra con normalidad.

¿Qué sucede después del parto?

Tras el parto la madre debe seguir una dieta normal. En principio no necesita continuar controlándose los niveles de azúcar en sangre ni inyectándose insulina si la hubiera necesitado.

Lo más probable es que la diabetes desaparezca y los niveles de azúcar en sangre vuelvan a la normalidad en unas 6 semanas después del parto debido a que desaparecen las hormonas del embarazo que interferían con la acción de la insulina. No obstante, las mujeres con diabetes gestacional tienen un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 a lo largo de su vida, por lo que deben seguir revisiones periódicas al respecto.

Para disminuir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 deben acercar su peso al ideal, seguir una dieta sana, realizar ejercicio físico frecuente y llevar una vida saludable.

Entre las 6 y 8 semanas después del parto se suele realizar una prueba de control.

¿Cómo se vigilará al recién nacido tras el parto?

Inmediatamente después del parto se determinarán los niveles de azúcar del recién nacido. Si estuvieran bajos se le administra suero glucosado. Puede ser necesario que permanezca en observación durante las primeras horas para asegurar que no tiene bajadas de glucosa.

Los recién nacidos hijos de madres con diabetes gestacional tienen más probabilidades de desarrollar ictericia neonatal. La ictericia es una coloración amarillenta de la piel debida a un exceso de bilirrubina en la sangre. Desaparece rápidamente exponiendo al bebé a la luz solar indirecta o mediante lámparas especiales.

¿La diabetes gestacional aumenta las probabilidades de que el niño sea diabético?

La diabetes gestacional no aumenta las probabilidades de que el niño sea diabético en el futuro. Sin embargo, los hijos de madres que han tenido unos niveles elevados de azúcar a lo largo de su embarazo (por no haber sido diagnosticadas o por haber mantenido un mal control de su azúcar) son más propensos a desarrollar obesidad y alteraciones del metabolismo de los carbohidratos con los años.

Fuente: http://www.infirmus.es/diabetes-gestacional




sábado, 26 de septiembre de 2015

ULCERA DEL PIE DIABETICO

¿Qué es una úlcera del pie diabético?



La úlcera del pie diabético es una llaga o herida abierta que en general se produce en la planta del pie en aproximadamente el 15 por ciento de los pacientes con diabetes. Un seis por ciento de los diabéticos que presentan una úlcera en el pie, deben ser hospitalizados debido a una infección u otra complicación relacionada con la úlcera.

La diabetes es la principal causa de amputaciones no traumáticas de extremidades inferiores en los Estados Unidos, y aproximadamente entre un 14 y un 24 por ciento de los pacientes con diabetes que tienen una úlcera en el pie sufren una amputación. No obstante, las investigaciones han demostrado que es posible evitar la aparición de una úlcera en el pie.

¿Quién puede tener una úlcera del pie diabético?

Cualquier persona que tenga diabetes puede tener una úlcera en el pie. Los nativoamericanos, los afroamericanos, los hispanos y los ancianos tienen mayor probabilidad de tener úlceras. Las personas que usan insulina, como los pacientes que sufren de nefropatía diabética, retinopatía diabética o cardiopatía diabética, tienen un mayor riesgo de tener una úlcera en el pie. El sobrepeso y el consumo de alcohol y tabaco también inciden en la aparición de úlceras en el pie.

¿Cómo se forman las úlceras del pie diabético?

Las úlceras se forman debido a una combinación de factores, como la falta de sensibilidad en el pie, la mala circulación, deformaciones en el pie, irritación (a causa de fricción o presión) y traumatismos, así como también el tiempo que lleva padeciendo diabetes. Los pacientes que hace muchos años tienen diabetes pueden sufrir una neuropatía, la disminución o pérdida total de la sensibilidad en los pies como consecuencia de un daño nervioso provocado por la hiperglucemia (altas concentraciones de glucosa sanguínea) a lo largo de los años. El daño nervioso a menudo se produce sin dolor y de esa manera el problema puede pasar desapercibido. El podólogo puede examinar sus pies en busca de neuropatía con una herramienta simple e indolora conocida como monofilamento.

Una enfermedad vascular puede complicar una úlcera en el pie, al disminuir la capacidad de cicatrización del organismo y aumentar el riesgo de infección. La hiperglucemia puede disminuir la capacidad del organismo para defenderse de una posible infección e incluso retrasar la cicatrización.

¿Qué valor tiene tratar una úlcera del pie diabético?

En cuanto note una úlcera, busque atención podológica de inmediato. Las úlceras en los pies de pacientes con diabetes se deben tratar por varias razones tales como, reducir el riesgo de infección y amputación, mejorar la funcionalidad y la calidad de vida y reducir el costo de la atención médica.

¿Cómo se debe tratar una úlcera del pie diabético?

El principal objetivo del tratamiento de las úlceras en el pie es lograr la cicatrización tan pronto como sea posible. Cuanto más rápida sea la cicatrización, menor será la probabilidad de infección.

Existen varios factores clave en el tratamiento adecuado de una úlcera del pie diabético.

Evitar la infección.

Quitar presión a la zona, lo que se conoce como “descarga.”

Retirar piel y tejido de los dedos, lo que se conoce como “desbridamiento”.

Colocar medicamentos o apósitos a la úlcera.

Controlar la glucemia (concentración sanguínea de glucosa) y otros problemas de salud.

No todas las úlceras se infectan; sin embargo si su podólogo le diagnostica una infección, será necesario un programa de tratamiento con antibióticos, el cuidado de la herida y probablemente la hospitalización.

Varios factores importantes permiten evitar que una úlcera se infecte:

Controlar estrictamente la glucemia.

Mantener la úlcera limpia y vendada.

Limpiar la herida diariamente y usar un apósito o vendaje en la herida.

No caminar descalzo.

Para una cicatrización óptima, se deben “descargar” las úlceras, en particular las de las plantas de los pies. Se debe pedir a los pacientes que usen calzado especial, un aparato ortopédico, escayolas especializadas, o una silla de ruedas o muletas. Estos dispositivos reducirán la presión y la irritación en la zona de la úlcera, acelerando el proceso de cicatrización.

La ciencia del cuidado de las heridas ha progresado mucho en los últimos 10 años. Hoy en día se sabe que el antiguo concepto de “dejemos que entre el aire” es perjudicial para la cicatrización. Sabemos que las heridas y las úlceras cicatrizan más rápido y con menor riesgo de infección si se las mantiene tapadas y húmedas. No se recomienda el uso de betadina concentrada (antiséptico y odóforo), de agua oxigenada ni de baños de inmersión puesto que puede causar complicaciones.

El tratamiento adecuado de las heridas comprende el uso de apósitos y la aplicación tópica de medicamentos. Estos medicamentos abarcan desde la solución salina hasta productos de punta como factores de crecimiento, apósitos para úlceras y sustitutos de la piel, que han probado ser muy eficaces en la cicatrización de úlceras.

Para que una herida cicatrice debe haber una circulación sanguínea adecuada en la zona ulcerada. El podólogo puede determinar el nivel de circulación con pruebas no invasivas.

Control de la glucemia

El control estricto de la glucemia es de suma importancia durante el tratamiento de una úlcera del pie diabético. Trabajar junto con un médico de medicina general o un endocrinólogo para poder lograrlo favorecerá la cicatrización y reducirá el riesgo de que surjan complicaciones.

Alternativas quirúrgicas

La mayoría de las úlceras de pie no infectadas no se tratan quirúrgicamente; no obstante, cuando los tratamientos fallan, la cirugía puede resultar adecuada. Entre los ejemplos de atención quirúrgica para quitar presión a la zona afectada se incluyen el raspado o extirpación de hueso(s) y la corrección de diversas deformaciones, como dedos en martillo, juanetes, o “protuberancias” óseas.plicaciones.

Factores de cicatrización

El tiempo de cicatrización depende de una serie de factores, como el tamaño y la ubicación de la herida, la presión ejercida sobre ésta al caminar o estar de pie, la inflamación, la circulación, la glucemia, el cuidado de la herida y lo que se le está aplicando. La cicatrización se puede producir en semanas o necesitar de varios meses.netes, o “protuberancias” óseas.plicaciones.

¿Cómo se puede prevenir la aparición de una úlcera en el pie?

En primer lugar, la mejor manera de tratar una úlcera del pie diabético es evitar que se forme. Una de las recomendaciones es consultar a un podólogo periódicamente. El podólogo podrá determinar si usted tiene un riesgo alto de aparición de una úlcera en el pie y plantear estrategias preventivas.

Usted tiene un riesgo alto si:

sufre una neuropatía,
tiene mala circulación,
tiene una deformación en el pie (es decir un juanete o el dedo en martillo),
usa zapatos inadecuados,
no tiene su glucemia controlada.
Reducir los factores de riesgo como fumar, tomar bebidas alcohólicas, tener hipercolesterolemia (altos niveles de colesterol) e hiperglucemia son medidas importantes para evitar y tratar la úlcera del pie diabético. Usar medias y zapatos adecuados colaborará mucho a reducir los riesgos. Su podólogo lo podrá orientar en la elección de zapatos adecuados.

Es fundamental que aprenda a controlar sus pies para que note el problema lo antes posible. Examine sus pies todos los días—especialmente la planta y entre los dedos—en busca de cortes, moretones, grietas, ampollas, enrojecimiento, úlceras, y cualquier signo fuera de lo normal. Cada vez que visite a su médico, quítese los zapatos y las medias para que pueda examinarle los pies. Debe informar al podólogo de cualquier problema que descubra lo antes posible, no importa lo “insignificante” que le parezca.

La clave para una buena cicatrización de la herida es la atención podológica periódica para asegurar la “excelencia en la calidad” de la atención en:

reducción de la glucemia
desbridamiento adecuado de las heridas
tratamiento de cualquier infección
reducción de la fricción y la presión
restablecimiento del flujo sanguíneo adecuado
El viejo adagio, “más vale prevenir que lamentar” se aplica más que nunca cuando se trata de prevenir una úlcera del pie diabético.

Fuente: California Pediatric Medical Association

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